I
Usted mi lengua,
y yo sus manos.
Dibujo su cuerpo de nieve,
duerme entre la blancura,
ardea ibis,
pájaro sagrado en mi desvelo.
Su melodía abraza las letras,
y hoy la noche nos rodea:
floreces
con tus largas piernas
y cabello hecho raíz.
La riego hasta llover.
Aunque aparente